TROTSKY EN LA MIRA
El
control de los gobiernos del mundo por conocer y dominar al pueblo puede llegar
muy lejos. Una sociedad controlada, vigilada y dominada por pensamientos
ajenos, además de conspiración y
espionaje fue y sigue siendo un tema muy vigente. Se analizan todos los
aspectos sobre los peligros que suponen las acciones de espionaje dentro de los
gobiernos.
Vivir en un mundo dominado y gobernado por
aquel que tiene el poder sobre todos, intimida ante la violación de la
privacidad, es aquel que todo lo sabe y todo lo ve. Ser parte de una Ideología perteneciente al partido del líder
con pensamientos que responden al de un gobierno totalitario que no permite
pasar por alto sus leyes, todo lo hace y dispone bajo su poder. Se apoyan en un
grupo de personas con el objetivo de no permitir otras formas de pensamiento
opuestas al partido, personas que actúan bajo la sombra de identidades falsas
que ayudan a concretar sus propósitos.
Todo
gira, tanto en éste como en otros casos de espionaje en el mundo, sonado e
impactante, alrededor de la tenebrosa oficina a cargo de “vigilar”, manipular,
corromper y/o asesinar a quienes el gobierno pueda considerar sus enemigos.
Esos
vigilantes eternos, nombrados espías, con una buena preparación, y que llevan a
cabo la labor haciéndose pasar como ciudadanos del país, con pasaportes falsos y entrenados
desde pequeños para actuar como tales.
Historias que pudieran sonar como ficción,
pero que su realidad es tan palpable para aquellos que lo han vivido. Y si
hablamos de un caso en concreto es el de Stalin-Trotsky.
Esta
forma de operar como vigilante eterno, fue la manera de Stalin
para acabar con los que consideraba sus enemigos, y hoy por hoy sigue siendo la
mecánica del actual gobierno de la Federación Rusa, sucesora a partir de 1991
de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Y en esta sociedad dominada es Trotsky
quien decide rebelarse ante el gobierno que controla Stalin, lo lleva a que cada uno de sus movimientos sea vigilado y en
su momento castigado hasta con la muerte, y no solo a él sino a todo aquél que
se atreviera a desafiar la ideología totalitaria, incluso a aquellos que
delinquen hasta con el pensamiento.
En
la historia del movimiento obrero no es difícil encontrar un dirigente
revolucionario tan perseguido como Lev Davídovich Bronstein Trotsky. Su
compromiso con el socialismo le enfrentó constantemente a la represión y la
hostilidad.
TROTSKISMO TENDENCIA MARXISTA
Así
comienza en algún momento de la historia, la persecución en contra de Lev
Davidovich Bronstein, mejor conocido como Trotsky, apodo que toma del nombre de
uno de sus carceleros de la época siberiana.
A pesar
de que Stalin y Trotsky defendieron la ideología
marxista, y son seguidores de Lenin, sus militancias los distanciaron.
Mientras Stalin, sin preocupaciones teóricas, fue desde los 20 años un fiel
seguidor del pensamiento de Lenin y disciplinado ejecutor de las instrucciones
de lo que sería en adelante el partido bolchevique, Trotsky (con inquietudes
intelectuales) buscaba entre las diferentes corrientes marxistas en pugna el
camino de la revolución.
Situación que lo llevo
a no ser del agrado de Stalin, quien lo
consideraba una amenaza constante.
DISCURSO DE TROTSKY ACERCA DE LOS JUICIOS DE STALIN
Trotsky
además de no empatizar con las ideas de Stalin, sostuvo siempre que Lenin había
sido asesinado, envenenado por un enviado de Stalin, Génri Grigórievich Yagoda,
miembro de la agencia soviética de espionaje conocida entonces como NKVD.
Una
parte importante de los datos en los que Trotsky se basaba para hacer tal
afirmación eran las memorias médicas que revelaban rastros de arsénico en el
cuerpo de Lenin.
Irónicamente
años después se conoce la verdadera causa de la muerte de Lenin: un análisis de
2 psiquiatras y un neurólogo, el cual fue publicado en la Revista Europea de
Neurología, reveló que el líder soviético había muerto de sífilis.
A
pesar de que se conoció la verdadera causa de muerte de Lenin, la guerra de Trotsky con
Stalin estaba declarada, es por eso que el ex líder del Ejército Rojo sabía que
su vida jamás volvería a ser tranquila, ya que la mano del jefe del Estado soviético, su
declarado enemigo, Josef Stalin, algún día lo iba alcanzar a él también, ya que el sueño de este era acabar con su vida.
MEXICO REFUGIO Y MUERTE DE TROTSKY
Stalin, quien era el "padre del proletariado mundial",
ordenó en 1939 a su principal verdugo, Lavrenti Beria, quien fungía como jefe
de los organismos de espionaje y quien
controlo con mano de hierro el aparato de seguridad por 15 años, buscara entre
los espías del NKVD (policía secreta bolchevique) a los más capacitados para
llevar a cabo sus oscuras intenciones.
Beria no dudó mucho: los mejores eran
los "camaradas españoles", curtidos en las misiones secretas
soviéticas durante la Guerra Civil en España.
Es entonces que el espionaje se convierte en producto de un
tiempo a largo plazo, en el que el oficio de matar era práctica corriente de
héroes, idealistas y belicosos. Personas que se vuelven espías modélicos conforme al canon
de agentes secretos de la época. Inteligentes, cultivados, representando una sociedad burgués, bien educados e intrépidos que trabajan a las órdenes del servicio secreto de Moscú, siendo agentes muy valorados por la Unión
Soviética.
Su formación, en la red de espionaje depende de su silencio y su gran personalidad
(siempre bajo la mirada oculta del gran verdugo Stalin).
Llevan entonces a cabo su misión secreta, comienzan a seguir los movimientos de Trotsky ,quien llega exiliado a nuestro país,
y siendo en México, donde la mano de Stalin
lo alcanza, y hasta ahora, 70 años después, se dice con certeza que fueron los
agentes de la KGB los que ejecutaron el crimen y quiénes lo ordenaron.
La forma de operar el espionaje en la vida de Trotsky, inicia con la
"sagrada misión" de asesinarlo, esta misión fue confiada a la superagente catalana María de las Heras, alias "Ivona Africa" y
"camarada Patria".
A finales de los años 30 logró introducirse en
el secretariado de la dirección trotskista. Trabajó junto a Trotski en Noruega
y luego se desplazó con él a México, enviando a Moscú una valiosa información
sobre las actividades del principal enemigo de Stalin. Hasta logró mandar un
plano de la casa mexicana de Trotski que fue posteriormente utilizado en un
atentado frustrado del grupo Cisneros.
María de las Heras se preparaba para matar a Trotski cuando su misión fue
inesperadamente suspendida por la dirección del NKVD.
Después
del fracaso de la misión de María, queda solo una última oportunidad: la operación activa
del llamado por la red de espionaje secreto: Grupo Madre. Pável Sudoplátov,
nombrado por Beria jefe de la operación, optó por otros españoles. Y así la
elección cayó en el grupo "Madre", compuesto por Caridad Mercader y
su hijo Ramón. Caridad era amante de un importante oficial del NKVD, Leonid
Eitingón, encargado de enseñar a la madre y al hijo la "ciencia" de
los agentes secretos.
En esta labor de espionaje Ramón Mercader se da a la tarea de seducir a la joven Silvia Agueloff, que le
ayudó a penetrar en los círculos trotskistas de París y con la que viajó
posteriormente a México. Poniendo en práctica lo aprendido en la escuela de
espionaje. Tenía un pasaporte canadiense falso a nombre de Frank Jackson que le
proporcionaron los rusos y se presentaba como un empresario simpatizante de
Trotski. Fue bien recibido en casa de Trotski, a quien visitó a menudo mientras
preparaba el atentado.
El
arma del asesinato fue elegido en una reunión entre Eitingón, Caridad y Ramón.
Fue un pico de alpinista. Algunas fuentes refieren que el motivo del asesinato
debía ser "personal". En caso de ser detenido, Ramón debía aludir a
que Trotski intentaba poner peros a su relación con Silvia y malgastaba el
dinero que el "empresario" donaba a su organización. El plan era casi
perfecto.
Pero,
no fue así. El 20 de agosto de 1940, un momento antes de recibir el golpe de
Ramón, Trotski movió la cabeza y no murió en seguida, dándole tiempo para
llamar a sus guardaespaldas.
Se presumía
un plan perfecto, el cual no resulto, Ramón fue arrestado y condenado a 20 años de cárcel, ocultando su
real personalidad y la relación que tenía con Rusia.
Ramón
en algún momento expreso: “Mi misión consistía en movilizar todos los recursos
de la NKVD para eliminar a Trotsky, el peor enemigo del pueblo”. De ahí el
importante operativo secreto “Madre” .
La condena
de Mercader lo lleva a vivir en el Palacio Negro. Sufriendo torturas periódicas durante los primeros seis
años de prisión. Los cuales soportará con bravura propia de un agente de su
categoría. Pese al dolor infligido no abrirá la boca ni siquiera para quejarse.
Al principio, vivirá incomunicado del resto de los presos.
Mas su
lealtad le valió que el mismo Stalin ordenara no escatimar dinero para su
defensa. Nunca confesó a las autoridades mexicanas que actuaba bajo mando
soviético.
Es entonces, cuando una
comisión dirigida desde México por el agente secreto Kupper, se ocupara de
“vigilar” a Mercader, de costear su defensa y de hacerle la vida lo más
confortable posible en Lecumberri.
El preso especial dedicará su tiempo a la
lectura, al estudio y la formación personal.
Comparte
prisión con el artista Siqueiros, quien fue liberado pronto por la intervención de Pablo
Neruda, y con los escritores Álvaro Mutis, José Agustín y William Burroughs.
Su formación
y estudio lo llevan a alfabetizar a más
de mil presos, de lo que se derivará, una
nueva identidad para el asesino. Recibirá el sobrenombre de El Santo, así es
como los reclusos llaman al oculto agente.
Su
hazaña solidaria se extenderá por todo el país y será el mismo presidente de la
República mexicana, Lázaro Cárdenas quien entrará en prisión a condecorarlo por
su labor humanitaria.
Y por
su participación en la operación “Madre” y por haber concluido
satisfactoriamente su misión, recibió la "Orden de Lenin", máxima
condecoración en la antigua Unión Soviética.
Y queda como clara muestra que ante el poder y la organización bien llevada, en este caso por Stalin, el victimario queda como héroe por el gran hecho de quitar la vida a quien no estuvo dispuesto a seguir ordenes, y que resulto ser enemigo del sistema.
Como esta historia podrán surgir muchas más,
incluso usted puede ser espiado cada segundo de su vida sin darse cuenta, nadie
se escapa del ojo que vigila sin ser visto; actualmente la mayoría de las
personas vivimos en ese fenómeno llamado “big brother”, en donde nadie queda fuera de
los poderosos satélites, de las orejas que usted tiene detrás de su laptop,
computadora, celular, teléfono o e-mail. La pregunta constante será si
realmente la privacidad es real en cada
uno de nosotros.